Don Quijote y su escudero nos visitan (es/en)

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Fuentes:

I- Don Quijote y su escudero en los albores del día:

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre para qué acordarse, no ha mucho tiempo que vino un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco con el que no cocheaba y un galgo corredor al que no peleaba. -Andemos al campo, Sancho, a buscar nuevas aventuras. -Es temprano, caballero, -dijo Sancho Panza, su escudero- a lo que responde el Ingenioso: -Escuchad, bien sabido es que el que madruga, Dios ayuda. -O lo encuentra todo cerrado, -espeta Sancho. A aventurarse salieron don Quijote y su escudero. Esta es la historia de lo que aconteció en una jornada manchada por la infortuna y el descontento.

II- De la aventura que tuvieron don Quijote y su escudero en la parada:

Pues aconteció que a nuestros dos señores sorprendioles el sol en la parada, a la espera de un milagro rodante que os sacara de aquel lugar. -La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren tres o pocos más desaforados hornos, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra. -¿Qué hornos? -dijo Sancho Panza.

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Fuentes :

-Aquellos que allí ves -respondió su amo- de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas. -Mire vuestra merced -respondió Sancho- que aquellos que allí se parecen no son hornos, ni chicharrones de viento, avisa usted tres guaguas colmadas de guerreros que a sus campos de batalla van. -Bien parece -respondió don Quijote- que no estás cursado en esto de las aventuras; no son guaguas, y si tienes miedo, quítate de ahí y ponte en oración en el espacio, que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla. Y diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que, sin duda alguna, no eran chicharrones de viento, tampoco hornos, aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran hornos, que ni oía las voces de su escudero.

QuoteSancho escuchaba a su amo, el que iba diciendo en voces altas: -Parad aquí, cobardes y viles criaturas, no huyáis de los pasajeros; que un solo caballero es el que os acomete. Acercose en esto uno de los “hornos”. – ¡Ah, porque viene usted lleno! En esto las grandes puertas comenzaron a moverse, lo cual visto por don Quijote, dijo: -Pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me abstengo de aquí bajar; enganchado he de viajar y me llevo a mi escudero. Se cuenta que, por gran ventura, pudieron partir en la puerta del “horno” hasta el pueblo más cercano.

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Fuentes:

III- De lo acontecido a don Quijote y Sancho Panza en el Ideal:

En esto descubren treinta o cuarenta caminantes que forman fila en una venta. –Marcad, mi escudero, descubramos qué nueva aventura nos espera en esta venta. ¡Bienaventurados somos!- dice el de la panza. Nuestra fortuna nos sonríe. ¿Qué avisan vuestros ojos? -pregunta el caballero a su escudero quien, a la velocidad con que se va un salario, describe: -Veo leche condensada, galletas, comino, ron, paquetes de palitroques, chocolate y salchichón. Y tras esa pared de hormigón, venden filetes de tencas y croquetas con buen sabor.

Al momento se acaban la leche y las galletas. –Infortunados somos, mi escudero, pero la ventura otra vez va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque entremos allí, amigo Sancho Panza, donde pienso hacer batalla y quitarles a todas la fama sin compasión. -¿Qué osará hacer mi buen señor en la parte de las croquetas? –Que no son croquetas, sino petardos para explosión. Al campo iremos, Sancho Panza, y si no, ponte en oración.

Busquemos hacer justicia, en cada sitio y ocasión. En esto que el caballero entra y para sorpresa ya no estaba el producto a la venta. –Han huido las cobardes, se han ido juntas de a diez, pero os prometo que mañana vengo y hago justicia. ¿Dónde está el ventero? Voy a quejarme, quiero. En esto que sale un mozo de la venta diciendo: -El ventero está reunido, escriba en este libro su queja y opinión. Venga el mes que viene y tendrá la solución. –Cosas veredes, Sancho -dijo Quijote con frustración.

IV- De un caballero y su escudero en el ocaso del día:

Vuelven del campo al atardecer caballero y escudero, sin más botín que la esperanza de quitar de la Mancha lo manchado, y para sorpresa nuestra: –Aventurémonos, Sancho, en aquel mercado… Continuará…

Las imágenes utilizadas en el post fueron dadas las fuentes. Textos llevados al Inglés por Deepl Traslate.


ENGLISH VERSION (click here!)


I- Don Quixote and his squire at the dawn of the day
In a place of La Mancha, whose name I cannot remember, not long ago there came a nobleman with a lance in a shipyard, an old-fashioned dirk, a skinny ruff with which he did not ride, and a running greyhound with which he did not fight. -Let us go to the country, Sancho, to seek new adventures. -It is early, knight," said Sancho Panza, his squire, to which the Ingenious One replied: "Listen, it is well known that the early bird catches the worm, God helps. -Or he finds everything closed," replied Sancho.
Don Quixote and his squire set out on their adventure. This is the story of what happened on a journey marred by misfortune and discontent.
II- Of the adventure that Don Quixote and his squire had at the halt
For it came to pass that our two gentlemen were surprised by the sun at the halt, waiting for a rolling miracle that would take you out of that place. -Fortune is guiding our affairs better than we could have wished; for you see there, friend Sancho Panza, where three or a few more unbridled ovens are discovered, with whom I intend to do battle and take all their lives, with the spoils of which we shall begin to enrich ourselves; for this is a good war, and it is a great service to God to remove so bad a seed from the face of the earth. -What furnaces? -said Sancho Panza. -Those you see there," replied his master, "with long arms, which some of them are nearly two leagues long. -Look you," replied Sancho, "those that look like ovens there are not ovens, nor windy greaves; you tell me three guaguas full of warriors going to their battle-fields. -It seems well," replied Don Quixote, "that you are not versed in this adventure business; they are not guaguas, and if you are afraid, get away from there and pray in space, for I am going to enter into a fierce and unequal battle with them. And so saying, he spurred on his horse Rocinante, without heeding the voices that his squire Sancho was giving him, warning him that, no doubt, they were not wind chicharrones, nor furnaces, those that he was going to attack. But he was so sure that they were ovens that he did not even hear his squire's voices. Sancho listened to his master, who was saying in loud voices: "Stop here, you cowardly and vile creatures, don't run away from the passengers; it is only one knight who is attacking you. At this one of the "ovens" approached. - Ah, because you are full! At this the great doors began to move, which Don Quixote saw, and said, "Well, even if you move more arms than those of the giant Briareo, I'll refrain from getting off here; I must travel hitched up, and I'll take my squire with me.
It is said that, by great good fortune, they were able to leave at the door of the "oven" to the nearest town.
III- What happened to Don Quixote and Sancho Panza in the Ideal
At this point, they discovered thirty or forty travelers lined up at an inn. -Let us find out what new adventure awaits us in this inn. Blessed are we," says the one with the belly. Our fortune smiles on us. What do your eyes tell us? -asks the knight to his squire who, with the speed with which a salary goes, describes: -I see condensed milk, cookies, cumin, rum, packets of palitroques, chocolate and salami. And behind that concrete wall, they sell tench fillets and croquettes that taste good.
The milk and cookies run out in no time. -We are unfortunate, my squire, but fortune is once again guiding our affairs better than we could have wished; for let us go in there, my friend Sancho Panza, where I intend to do battle and take away all their fame without mercy. -What will my good lord dare to do about the croquettes? -They are not croquettes, but firecrackers for explosion. To the field we'll go, Sancho Panza, and if not, pray. Let us seek to do justice, in every place and occasion. At this the knight enters and to his surprise the product was no longer for sale. -The cowards have fled, they have left together ten by ten, but I promise you that tomorrow I will come and do justice. Where is the salesman? I'm going to complain, I want to. At this moment a young man comes out of the inn, saying: "The innkeeper is here, write in this book your complaint and your opinion. Come next month and you will have the solution. -Things are true, Sancho," said Quixote in frustration.

IV- Of a knight and his squire in the twilight of the day
They return from the field at sunset, knight and squire, with no more booty than the hope of removing from La Mancha what was stained, and to our surprise: -Let us venture, Sancho, into that market....
To be continued...

The images used in the post were given the sources. Texts translated into English by Deepl Translate.

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