El custodio del puente Libertado de Táriba (Esp-Eng)

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Mi abuelo paterno, el nono, era un hombre muy trabajador. Les enseñó a sus hijos y sus hijos a los suyos la importancia del trabajo para sustentar a la familia.

Todos los lunes el nono se levantaba antes que el gallo. Se montaba en su camión y salia a la finca de su propiedad que estaba ubicada en Palogordo, en el estado Táchira. Tenía un buen lote de tierra fértil y ganado, por lo que los lunes iba al mercado a vender y comprar lo que necesitaba.

La mayoría de los lunes regresaba a la finca por la tarde. Y mientras acomodaba las cosas que había comprado se le hacia de noche.

Ese día en particular, era una noche del mes de noviembre, fría y con mucha neblina que casi no dejaba ver el camino, típico de la zona por esta fecha. Para llegar a Táriba, donde está la casa de la familia Chacón, debía pasar por el puente Libertador, era la única vía de acceso a Táriba que existía para esa época de los años 70'.

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Cuando divisaba el puente a lo lejos, vio que algo se movía a un lado de la carretera. El nono iba a una velocidad media, pues llevaba peso en camión de algunas verduras que traía para el consumo de la casa. Pero aún así, redujo la velocidad y sus focos lograron mostrarle un perro grande de color negro que estaba sentado a un lado de la vía.

Cuando el nono pasó, el perro no dejó de ver el camión y lo siguió con la mirada. Cuando llegó al puente, redujo la velocidad para pasar la alcantarilla que une el pavimento con la estructura metálica y nuevamente la luz del camión alumbró y a un lado del puente estaba sentado el perro.

El nono no podía creerlo. El perro no podía haber corrido más rápido que el camión. Mientras se preguntaba si sería el mismo animal, vio que los ojos del perro brillaban como si tuviese fuego adentro.

El nono temblaba, por primera vez sentía un miedo profundo que le hacia estremecer. Aceleró y veía por el espejo retrovisor los ojos luminosos del perro negro. Como si algo los alumbrara, o peor, como si los ojos tuviesen luz propia.

Por estar viendo aquellos ojos implacables por el espejo, no se dió cuenta que había llegado al final del puente y que algo se le atravesó. Frenó en seco y cuando enfocó lo que le obstruía el paso era una pata enorme de perro.

El nono se inclinó sobre el tablero del camión para ver que era aquello. Definitivamente era el perro negro, con un tamaño desproporcional que se paseaba por el puente. El nono cerro los ojos, se hizo la cruz y aceleró, atravesando aquella enorme pata negra frente a él.

No habia recorrido ni 100 metros cuando un aullido de perro retumbó todas las montañas que sontienen la parte alta de Táriba.

Cuando llegó a la ciudad, paró en la estación de servicio conocida como "la bomba el diamante", estaba pálido y tembloroso. El despachador le preguntó si se sentía bien y el nono le contó todo. El joven le dijo que muchos viajeros que pasaban cerca de la media noche por el puente llegaban a contarle su encuentro con aquel animal. El custodio del puente Libertador.


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Este relato es basado en la historia que mi abuelo le contó a mi papá de su encuentro con el custodio del puente Libertador y es una contribución al proyecto de recolección de historias paranormales, Crónicas del Táchira Ultratumba de mi amigo @ismaelgranados.

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English version

My paternal grandfather, the nono, was a hardworking man. He taught his children and his children taught their children the importance of work to support the family.

Every Monday Nono would get up before the rooster. He would get in his truck and go out to his farm located in Palogordo, in the state of Táchira. He had a good lot of fertile land and cattle, so on Mondays he would go to the market to sell and buy what he needed.

Most Mondays he returned to the farm in the afternoon. And while he was arranging the things he had bought, it was getting dark.

That particular day, it was a night in the month of November, cold and with a lot of fog that almost did not let you see the road, typical of the area at this time of the year. To get to Táriba, where the Chacón family's house is located, I had to go over the Libertador bridge, which was the only access road to Táriba that existed at that time in the 70s.

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As he spotted the bridge in the distance, he saw something moving on the side of the road. The nono was going at a medium speed, as he was carrying truckloads of some vegetables he was bringing for home consumption. But even so, he slowed down and his headlights managed to show him a large black dog sitting on the side of the road.

When he passed, the dog kept his eyes on the truck and followed it with his eyes. When he reached the bridge, he slowed down to pass the culvert that joins the pavement with the metal structure and again the light of the truck illuminated and the dog was sitting on the side of the bridge.

Nono could not believe it. The dog could not have run faster than the truck. As he wondered if it was the same animal, he saw that the dog's eyes were glowing as if it had fire in it.

For the first time he felt a deep fear that made him shudder. He accelerated and saw through the rearview mirror the luminous eyes of the black dog. As if something was illuminating them, or worse, as if the eyes had a light of their own.

Because he was seeing those implacable eyes in the mirror, he didn't realize that he had reached the end of the bridge and that something had crossed him. He braked sharply and when he came into focus what was blocking his path was a huge dog's paw.

Nono leaned over the truck's dashboard to see what it was. It was definitely the black dog, with a disproportionate size that was walking across the bridge. Nono closed his eyes, crossed himself and accelerated, crossing that huge black dog in front of him.

He had not even gone 100 meters when a dog howl echoed throughout the mountains that hold the upper part of Táriba.

When he arrived in town, he stopped at the gas station known as "la bomba el diamante", he was pale and trembling. The dispatcher asked him if he was feeling well and he told him everything. The young man told him that many travelers who passed near midnight on the bridge came to tell him about their encounter with that animal. The custodian of the Libertador bridge.


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This story is based on the story my grandfather told my dad of his encounter with the custodian of the Libertador bridge and is a contribution to the paranormal story collection project, Crónicas del Táchira Ultratumba by my friend @ismaelgranados.


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