"Caricaturas de nuestra Infancia"

Bienvenidos Palabreando Contra-Reloj

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Un afectuoso saludo cargado de energías positivas a todos los Hivers amigos de la comunidad de @hivemexico, complacida de poder estar de nuevo en otro encuentro de #palabreando, en esta oportunidad para tratar "Caricaturas de nuestra Infancia" con la maravillosa conducción de @amandaj, @junydoble y @mariale07, están todos invitados todos los detalles Aqui


Creo que soy la que más años ha vivido entre todos los que se encuentran participando, quizás por eso mi historia de esas caricaturas es diferente; porque en mi caso particular, mi etapa de niña, vivida a plenitud, con muchos juegos tradicionales; quizás con algunas carencias materiales, pero con un calor humano increible, de ese contacto con el otro que me hace ser la persona que soy ahora, muy humana, empática, resiliente. En mi pueblo para esa época no existía la televisión o quizás eran muy pocos los que la tenían; sin embargo, no por eso dejé de disfrutar de excelentes caricaturas, eran leídas, quizás de ahí mi particular gusto por la Lectura, pero en físico. Debo comentarles que mi libro favorito era Condorito; también leí Kaliman el hombre increíble y Tamakun, también logré leer La pantera Rosa y Heidy que venían insertas en los periódicos.

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Para cuando yo contaba ya con la edad de 12 años, llegó a mi casa el primer televisor; para esa época los canales eran limitados, no habían canales exclusivos como ahora donde los niños pueden escoger, entre Disney Junior, Disney Chanel, Discovery Kids, y muchos otros. Solo existía Venezolana de Televisión y eso sí no llovía y la brisa movía la Antena. Para ese momento se transmitía a las 4 de la tarde La Gata Loca, que trataba de una gata enamorada de un hermoso gato llamado Ignacio; la pobre gata era medio loca, solo vivía muerta de amor por el presumido de Ignacio quien permanecía construyendo su casa de ladrillos, cuando ella se le acercaba llena de amor, y le decía con una voz melodiosa Ignacio, la respuesta de él era lanzarle ladrillos que iban directo a cabeza, ella caía al piso y del golpe a ella le salían corazoncitos, entonces exclamaba: Es que te quiero tanto.

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Ahora, viendo esta comiquita desde una perspectiva ecuánime, puedo asegurarles que a pesar que me reí muchísimo con ella; una vez siendo madura considero que no me detendría a verla de nuevo, ni permitiría que los niños de mi entorno la vieran; porque existe un mensaje subliminal de irrespeto a la mujer; viendo a la mujer con menosprecio y sin derechos; quizás de una u otra forma marcó mi vida para bien, porque siempre he tenido presente no ser como la Gata Loca; además, aprendí que el amor no se ruega, que quien te quiere no te maltrata, que no se pueden permitir humillaciones y golpes; además pienso que ese don de superioridad que se le atribuía a Ignacio, era mala influencia para una sociedad naciente. En aquel momento, era diversión y risas, hoy me da pena ajena la pobre gata, porque aún no las seguimos encontrando.

Gracias por su atención

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