Comiquitas de mi niñez //The comics of my childhood [esp-ing]

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Era ya el atardecer cuando cuatro hermosas niñas, cada día, a la hora exacta se tiraban en el suelo para ver a su héroe y, en el corazón de una, más que en otras, a su enamorado secreto: Meteoro y su fabuloso Mach 5.

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Meteoro era una serie japonesa de finales de los años 60 de un joven corredor de autos. Una serie que lo tenía todo: aventura, drama, humor y suspenso. En cada capítulo la imaginación volaba: corríamos junto a Meteoro y vivíamos sus emociones. El corredor X era también uno de mis personajes favorito porque siempre aparecía para salvar a Meteoro de cada situación difícil, era misterioso y en algún momento supimos que era su hermano, a quien creían muerto.

Hoy haciendo la retrospectiva pienso que la serie nos atraía tanto porque representaba a la “familia perfecta”: mamá, papá, hijos y hasta una mascota. Nosotras, que habíamos perdido a nuestro papá, esa familia se convertía en nuestro ideal.

Y hablando de familia, generalmente, pasábamos el fin de semana en casa de mi abuela paterna, a tres casa de ella vivía una tía con sus ocho niños, allí cada domingo, a golpe de las 10 de la mañana, después del desayuno, cada quien agarraba puesto en la sala para ver el show de Porky Pig. Una serie de “comiquitas”, que incluía los más variados personajes del grupo Looney Tunes: el Pato Lucas, Bugg Bonys, entre otros.

De ellas, la que mejor recuerdo y que más me gustaba era el famoso Piolín y su “lindo gatito”. Lo mas grato de esa vivencia era aquel muchachero reunido y las carcajadas de un tío que disfrutaba de aquel momento como un niño más.

Otras de mis caricaturas preferidas era Shazzam que narraba las aventuras de dos hermanos, cada uno tenía un anillo que cuando los unían formaban la palabra Shazzam y aparecía un genio que los salvaba de las situaciones peligrosas con las que se encontraban en el desierto.

Ese mundo mágico, de genios y poderes siempre me ha resultado atractivo y soñador convirtiéndose en uno de mis géneros favoritos en literatura y cine. De hecho, uno de los primeros libros que leí siendo adolescente fue “Las mil y una noche” con su despliegue de historias llenas de fantasías, aventuras y sí, mucha sensualidad.

Las caricaturas llenaron un gran espacio en mi niñez, siempre una actividad compartida con mis hermanas y mi hermano, era una fuente de distracción que generaban otras porque con frecuencia dramatizábamos capítulos donde cantar y bailar era parte de la diversión. La verdad es que son momentos inolvidables.

Esta es mi participación en el reto #palabreando liderada por las amigas @amandaj, @junydoble y @mariale07 . Sigue la dinámica cada miércoles aquí las sencillas reglas para participar.

In English

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It was already dusk when four beautiful girls, every day, at the exact time, lay on the ground to see their hero and, in the heart of one, more than in others, their secret lover: Speed Racer and his fabulous Mack 5.

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Speed Racer was a Japanese series from the late 1960s about a young car racer. A series that had it all: adventure, drama, humor and suspense. In every episode, our imagination flew: we raced along with Speed Racer and experienced his emotions. Racer X was also one of my favorite characters because he always appeared to save Speed Racer from every difficult situation, he was mysterious and at some point we knew he was his brother, who was believed to be dead.

Today, looking back, I think that the series appealed to us so much because it represented the "perfect family": mom, dad, kids and even a pet. We, who had lost our dad, that family became our ideal.

And speaking of family, we usually spent the weekend at my paternal grandmother's house, three houses away from her lived an aunt with her eight children, there every Sunday, at 10 o'clock in the morning, after breakfast, everyone took a seat in the living room to watch the Porky Pig show. A series of "comics", which included the most varied characters of the Looney Tunes group: Daffy Duck, Bugg Bonys, among others.

Of them, the one I remember best and liked the most was the famous Tweety Pig and his "cute kitty". The most pleasant part of that experience was that young boy together and the laughter of an uncle who enjoyed that moment as one more child.

Another of my favorite cartoons was Shazzam that narrated the adventures of two brothers, each one had a ring that when joined together formed the word Shazzam and a genie appeared that saved them from the dangerous situations they encountered in the desert.

That magical world of genies and powers has always been attractive and dreamy to me, becoming one of my favorite genres in literature and cinema. In fact, one of the first books I read as a teenager was "The Thousand and One Nights" with its array of stories full of fantasy, adventure and yes, a lot of sensuality.

Cartoons filled a big space in my childhood, always a shared activity with my sisters and brother, it was a source of distraction that generated others because we often dramatized chapters where singing and dancing was part of the fun. The truth is that they are unforgettable moments.

This is my participation in the challenge #palabreando led by friends @amandaj, @junydoble and @mariale07 . Follow the dynamics every Wednesday here the simple rules to participate.

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