Análisis del primer capítulo de Don Quijote de la Mancha con enfoque en la situación actual de Venezuela.

Hola comunidad de Hive, es un placer estar acá de nuevo para compartir con ustedes, retomando uno de mis libro preferidos e incitada por vagar en la comunidad #Cervantes, quise interactuar a través de este corto análisis del primer capítulo de Don Quijote de la Mancha, haciendo un enfoque en la situación actual de Venezuela, lugar al que pertenezco, y a su vez incentivarlos a leer esta maravillosa obra, si aún no lo han hecho.

Gracias de antemano, por leerme.

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Quijotes venezolanos.

En la complejidad de las palabras de Miguel Cervantes, estamos ante una historia única y curiosa. La primera parte nos muestra en forma descriptiva las planificaciones de un viaje alucinante que hará el protagonista, abriendo las puertas de la imaginación para ahondar en otros lares, en otras almas. Este posible eufemismo de amor a la aventura, y, con alusión a la patria, deja al lector en evidencia de las carencias de afecto por lo que es nuestro. Entre cuestionamientos, dudas y ganas de descubrir un mundo que necesita ser salvado, en base a su complejo de caballero, Don Quijote nos deja un punto de comparación en la situación actual de Venezuela, en donde gran cantidad de habitantes han emigrado inmersos en la necesidad de mejor estabilidad, y porque no decirlo, aventuras.

Desde el primer párrafo descubrimos a un hombre lleno de deseos y ambiciones, dispuesto a dejar de lado todo lo que era suyo, aquellas viejas rutinas, cosas con las que ya se había conformado, y exigirse, inspirado por otras fuentes, en ese caso literarias, un nuevo destino a trazar; y que si bien nos ponemos a pensar, podríamos plasmarlo como representación de un ciudadano venezolano.

Los adjetivos de locura que podrían tachar al protagonista, bajo nuestros propios prejuicios, también es el mismo pensamiento que nos hace otorgar a diestra y siniestra esa postura hacia aquellos que deciden tomar distintos caminos. La situación actual de Venezuela nos hace evaluar con desdén y esmero las posibilidades tanto de irse como de quedarse. Don Quijote como caballero, planta cara al hecho de que su partida es con un propósito y de su que nación va arraigada en su pecho, y es su amor por éste, tan afanoso, que lo agrega a su nombre con orgullo. Algo de lo que a veces carecemos es el cariño a nuestras tierras, a nuestras costas y a todo aquello que nos da una nacionalidad, el empeño por un mejoramiento se olvida por un vivir distinto en tierras vecina, sin poder juzgarse esto como bueno o malo.

La sencillez, la humildad y la desesperante necesidad de componer al mundo, son ejemplos que plasma el autor desde el inicio. El deseo de una lucha, en base a su aspiración de ser un caballero, da a entender que la disputa contra la injusticia es uno de los enemigos a combatir, ¿acaso no es este también un tipo de lucha venezolano? Cervantes bien puede casi tocar la realidad a través de su obra, aunque sea otra época y otro lugar, nos hace percibir que andamos o deberíamos andar en ese espíritu justiciero que hace de la existencia una oportunidad de batalla.

El tiempo es de igual manera un justo personaje en toda obra, así como en la de nuestro país, se necesita dedicación y coraje, quizás algo de lo que carecemos, para conseguir una meta unánime de un futuro con diferente esplendor. No se debe hacer juicio entonces a esas primeras páginas con una condición vana, sino verlo como el comienzo para conquistar el bien.

Es dejar atrás el pensamiento derrotista y tomar un escudo y caballo, con la nación como identidad, y salir en busca del bien absoluto.

¡Muchas gracias por leer! Un fuerte abrazo, en especial a cada venezolano, sí podemos.

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