Extrospección


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Un destello se lanza en pos de la agitada sombra, acurrucada en la esquina, que aúlla en la faz de la curva que mira la vida.

El canto de piedra vibra un lamento preso, acorta los pasos y presurosos guardan el último verso, aullado a los vientos.

Parten en girones arrebatos fieros, de halcones surcando índigos cielos, en rasantes señuelos hurtando miradas.

Vuelan en breves lapsos las abigarradas estelas, de frías escarchas en noches sin luna.

¡Llaman al hombre que no tiene cuna¡

Mis huellas se deslizan, pisando entre vientos me escudo tras Salves, y escucho los coros de voces perdidas.

Preñadas necesidades y falsos fragmentos de vidas soñadas, entre grises cuentos, atan mis noches.

Me oculto creando miedos en el indeseado reverso, del perverso mensaje del pájaro negro.

El alto farallón de oscuro miedo, acoge su bagaje cual frenético enjambre, y lo arroja borrando los días abierto a perdernos, sin tiempo de hacer equipaje.

¿Acierta en su alcance? El día ya viene pisando.

Nos llevan cortos los pasos en albas de falsas semblanzas, con seres marcados por minas que estallan.

En cielos de nubes ocultas, los infiernos de hombres guardan y siembran, las falsas lluvias que borran la Sal de Las Almas

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