El Sabio | Contenido Original

Érase una vez, en una aldea muy remota con una población muy pequeña, un señor al que las personas le conocían como «El Sabio»; muchos no entienden el porqué de este título, sin embargo, hay muchos extranjeros que han venido a tener charlas tranquilas con este viejo señor porque dicen que sus conversaciones transforman tu vida para bien.

El Sabio se volvió famoso desde una vez en la que decidió hacer un voto de silencio durante una situación difícil que se llevaba a cabo muy cerca de su aldea; había una pequeña guerra civil y por supuesto el conflicto muchas veces llegaba —con armamento incluído— hasta su morada y muchos pensaron que él en el algún momento recurriría a la violencia, pero fué mucho más allá.

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Photo by Peter Gombos on Unsplash

El voto de silencio duró aproximadamente unos 6 años, él lo había propuesto de esta manera, porque dijo que en ese tiempo ya las personas habrían tenido maneras de solventar los conflictos y ya se acabaría la guerra, por lo que él podría volver a interactuar con las personas que lo rodeaban; por supuesto, esto desató bastante interés en las personas —tanto internas como externas a la aldea— porque muchos querían tener una conversación con él y nunca lo habían podido intentar siquiera.

Cuando faltaba poco más de 1 día para que finalizara el voto de silencio propuesto por El Sabio, un periodista se tomó el atrevimiento de acercarse a la aldea y pedir una entrevista exclusiva al respecto; él asintió con la cabeza y le permitió acercarse pero con la condición de que escuchara con detenimiento lo que quería decir y que esparciera el mensaje hacia todas las personas que pudiera, el periodista accedió.

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Photo by Zachary Kyra-Derksen on Unsplash

El Sabio le hizo unas señas al periodista de que lo siguiera a la parte más alta de la montaña de la aldea, pues ahí se encontraba su cabaña, una casa muy pequeña y acogedora hecha con madera de los nogales que tenían en la zona; el interior era mucho más grande que el exterior pero realmente no tenía muchas cosas, solo lo esencial: una cocina, un baño y un lugar donde dormir, de resto no tenía mayores comodidades y realmente para el periodista esto fue extraño.

El Sabio le hizo unas señas al periodista de que lo siguiera a la parte más alta de la montaña de la aldea, pues ahí se encontraba su cabaña, una casa muy pequeña y acogedora hecha con madera de los nogales que tenían en la zona; el interior era mucho más grande que el exterior pero realmente no tenía muchas cosas, solo lo esencial: una cocina, un baño y un lugar donde dormir, de resto no tenía mayores comodidades y realmente para el periodista esto fue extraño.

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Photo by Andrik Langfield on Unsplash

Con una taza de café caliente y su libreta, el periodista se preparaba para realizar su entrevista, notó que —de forma muy particular— El Sabio tenía una especie de reloj de arena gigante que estaba a punto de terminar de vaciarse hacia el otro lado, asumió que este reloj indicaba el momento exacto en el que terminaría su voto de silencio, y así fué.

— 6 años sin hablar podrían parecer una locura, ¿no le parece? — dijo El Sabio con un tono de voz irónico y una sonrisa, con el mejor sarcasmo posible.

— ¡Hasta que por fin! —exclamó el periodista— me presento seño...

— Un momento... quiero celebrar el hecho de volver a interactuar con este mundo tan caótico, déjeme apreciar un poco el paisaje y luego podemos comenzar la entrevista, aún no me siento de la mejor manera.

— Bueno, señor, está bien, lo he esperado todo el día, así que no me molestaría esperarlo unos minutos más.

— Debo preguntar, ¿qué espera ganar con esta entrevista? ¿Fama, reconocimiento mundial, ego? — preguntó El Sabio con firmeza.

— No... bueno, señor, yo...

— Cada una de las cosas que te he mencionado anteriormente son razones o motivos suficientes para que el hombre entre en caos, pues sus deseos terrenales importan más que la profundidad de su esencia — interrumpió El Sabio.

— ¿Y cómo lo sabe? — preguntaba el periodista mientras anotaba en su libreta.

— El ser humano fue creado casi a la perfección y aún así es altamente corruptible; si te pusieras a analizar cada uno de los momentos en los que la humanidad llegó al conflicto, puedes darte cuenta de que los trasfondos generalmente son los mismos: poder, fama, dinero.

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Photo by Gif Frame on Unsplash

— Noté que tiene un reloj en la sala, pero es un reloj de arena y según contaban los aldeanos, era el tiempo que usted iba a tardar para levantar el voto de silencio, ¿estoy en lo correcto? — preguntó el periodista con mucha curiosidad.

— ¿Has visto cómo es la arena con las personas? Las purifica, les nutre la piel y además deja sus huellas marcadas para no perderse jamás, pero los humanos la contaminan y la destruyen; la arena es paz y el hombre es caos — respondió El Sabio.

— Pero, no entiendo... Bueno, vamos a hablar sobre la guerra civil, ¿por qué decidió estar al margen en ese momento tan difícil para la aldea?

— Cuando las olas del mar comienzan a arrastrarte hacia adentro, ¿cuál es la mejor decisión? — preguntó El Sabio con una mirada muy fría.

— Nadar con todas mis fuerzas hasta lograr salir, ¿no?

— No podrías ganarle en fuerza a la naturaleza, jamás, perderías tus energías y te ahogarías por el cansancio.

— Entonces ¿qué podría hacer? — preguntó el periodista rascando su cabeza.

— Nada, solo déjate llevar.

— Pero ¿eso no sería contraproducente?

— La naturaleza reconoce el caos y lo intenta desaparecer, pero cuando uno está en paz, los animales lo saben y vienen a ti, las flores crecen a tu alrededor, percibes mejor los aromas, el mar te regresa naturalmente a la orilla, todo eso lo produce una sola cosa y esa cosa fue la razón por la cuál tuve mi voto de silencio.

— Continúe — dijo el periodista.

— Cuando las personas están inmersas en el caos al punto de estar cegados por ello, no son capaces de ver lo que pueden causar a su alrededor, el caos atrae caos y la mejor manera de combatir el caos, es con paz; al tomar mi voto de silencio, decidí combatir este hecho de la mejor manera: no formando parte.

— ¿Y funcionó? — preguntó el periodista.

— Tal vez habrán tardado un poco, pero ya no hay guerra y acá en la aldea se prohibió la violencia por encima del diálogo, ¿qué opinas tú? ¿Sientes que acá puedes estar en paz?

Luego de esa conversación, el periodista se fué con lágrimas en los ojos y, de hecho, vino a visitar a El Sabio un par de ocasiones más para conocer a profundidad su manera de vivir en armonía con lo que lo rodea, además, escribió un libro basada en su experiencia y recaudó mucho dinero que donó en parte para la aldea; dicho libro se conoció con el nombre de «La Paz del Sabio».

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Photo by Austin Nicomedez on Unsplash

Este relato se realizó para conmemorar el Día Internacional de La Paz, decretado por la Organización de Las Naciones Unidas cada 21 de Septiembre como un día para reflexionar sobre el conflicto y las cosas que nos separan como sociedad para desarrollar soluciones que nos lleven a alcanzar la paz.


Escrito y diagramado: @ilazramusic

Edición: @fermionico


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