Hispaliterario 11 / Un testigo inusual (Español- English)

Un testigo inusual

Cuando mi padre me vio crecer supo que algo no andaba bien, fue a hablar con el Chamán, para explicarle que yo hablaba con la noche, cambia de lengua, dice que vienen otras voces que negaran nuestros dioses, los desafiaran, cuenta historias extrañas, mi mujer se atrevió a decir que nació marcado por la luna, por los dioses de la oscuridad, por eso entona melodías que enlazan la noche con el día.

El Chamán le dijo que la oscuridad me alcanzó en el vientre y era necesario limpiar la maldad escondida, todos en la aldea me veían con desconfianza, pero yo aprovechaba para explorar otros caminos y mirar nuevos horizontes.

El día que el Chamán fijó la ceremonia, el cielo se derramó, dijo que los dioses estaban enojados, así se lo dijo a mi padre y cuando llegue todo empapado por la lluvia pude oír lo que decía mi madre.

—¿Qué hicimos mal para que nuestro hijo no actúe como un elegido a guerrero? Ahora nos castiga el viento y la lluvia y nuestras siembras se dañan, no sé por qué dice que fuerzas extrañas vendrán del gran lago, traerán desgracia a las diferentes aldeas.

—Las fuerzas oscuras hablan, —decía el Chaman, —han tomado su cuerpo y hacen que su cabeza confunda a nuestra gente, debemos hablar con el cacique, con los viejos consejeros para que se haga la ceremonia, que suenen los tambores y muevan la selva, las montañas, no somos guerreros, pero el viento traerá a los mejores cazadores, debemos encontrar a tu hijo.

Vi cuando el Chamán salió y de nuevo la lluvia azotó la aldea, los bosques, los árboles caían como si la mano de un gigante los despegara de la Pachamama.

—¡Padre! ¡Madre! No lloren, los lamentos no sirven, los dioses no quieren oír lamentaciones, porque ellos vienen cortando el gran río, abren las aguas con casas flotantes, se ayudan con el viento, ¡padre, madre! ¡ya vienen! debo irme, los dioses están enojados, pero, no es por mí, es por ellos.

—¡Hijo, debes estar en la ceremonia! Hay que calmar a la diosa naturaleza, al agua, al trueno, al viento que destruye nuestras siembras, a la oscuridad que abraza tu cuerpo.

Mi padre intentó detenerme, pero tuvo miedo cuando mi voz cambió, vieron como la noche se venía sobre mí, se dieron cuenta que estaban solos y el miedo estaba con ellos.

Estaba allí, esperando su llegada, escondido, miraba como el gran río los traía, como movían sus aletas, aquellas casas cortaban el agua y avanzaban lentamente, hasta que se detuvieron, el viento soplaba sin fuerza, como un dios vencido.

Se abrieron puertas, bajaron canoas que golpearon el agua, luego fueron saliendo hombres cubiertos de ropa, también cubrían sus cabezas, llevaban lanzas de mano, uno de ellos con ropas oscuras como un chamán portaba unos palos cruzados como los guerreros, se arrodilló y puso su rostro sobre la Pachamama.

Quise correr para avisar a mi gente, pero me detuve cuando los vi llegar, salían como hormigas, por todos lados, recibían a los extraños, iban ataviados con sus adornos festivos, sus mejores collares, con sus piedras brillantes obsequios de la Pachamama.

El gran cacique habló en lengua originaria, les dio la bienvenida en nombre de todos los dioses, pero no vieron la mueca del hombre de vestido largo que dibujo una cruz con su mano sobre el pecho y miró a lo alto, el otro hombre ataviado de piel recibía los obsequios.

Mi voz ya no era escuchada, mi gente solo escuchaba la lengua extraña, su música los encantaba, les nublaba el entendimiento, entonces ellos aprovecharon para tomar a las mujeres, a los hombres le dieron bebidas picantes para alegrarlos y confundirlos, después le quitaron las piedras brillantes, pero querían más, querían saber de dónde las conseguían.

No quise seguir viendo y me adentré en la selva, quería que los dioses me hablaran, me dijeran la verdad, qué podía hacer para ayudar, regresé a mi aldea después de varias lunas, encontré a mi madre, lloraba junto a mis hermanos.

—Hijo, tenías razón, tus palabras eran de verdad, tu padre ahora está muerto, el Chamán y el cacique fueron sacrificados, ahora hay una cruz donde teníamos nuestros ídolos, dicen que debemos adorar a un dios que no conocemos, han repartido trozos brillantes que roban nuestros espíritus y quieren saber de dónde obtenemos las piedras brillantes, matan a nuestros hombres con sus lanzas cortas, los obligan a trabajar para ellos, ¡hijo, tienes que huir! llevar la verdad a otras aldeas, anda, habla en las diferentes lenguas a los guerreros, diles la verdad de aquellos que rompen las aguas, que nos están rompiendo la vida, nos quitan la tierra ¡Anda hijo, que el viento sea tu aliado!

—A lo mejor no es tarde madre, los caciques guerreros resistirán, que los dioses me acompañen.

An unusual witness

When my father saw me grow up he knew something was wrong, he went to talk to the Shaman, to explain that I spoke to the night, he changed his language, and he said that other voices were coming to deny our gods, to defy them, he told strange stories, my wife dared to say that he was born marked by the moon, by the gods of darkness, that is why he intones melodies that link the night with the day.

The Shaman told her that the darkness reached me in the womb and it was necessary to cleanse the hidden evil, everyone in the village viewed me with distrust, but I took the opportunity to explore other paths and look at new horizons.

The day the Shaman set the ceremony, the sky poured down, he said that the gods were angry, so he told my father and when I arrived all soaked by the rain I could hear what my mother said.

—What did we do wrong for our son not to act as a chosen warrior? Now we are punished by the wind and the rain and our crops are damaged, I don't know why she says that strange forces will come from the great lake, they will bring misfortune to the different villages.

—The dark forces speak, —said the Shaman, —they have taken his body and made his head confuse our people, we must talk to the cacique, to the old counselors so that the ceremony is done, let the drums sound and move the jungle, the mountains, we are not warriors, but the wind will bring the best hunters, we must find your son.

I saw when the Shaman went out and again the rain lashed the village, the forests, and the trees fell as if the hand of a giant detached them from the Pachamama.

—Father! Mother! Do not cry, lamentations are useless, the gods do not want to hear lamentations, because they come cutting the great river, they open the waters with floating houses, they help themselves with the wind, father, mother! they are coming! I must go, the gods are angry, but, it is not for me, it is for them.

—Son, you must be at the ceremony! You have to calm the goddess of nature, the water, the thunder, the wind that destroys our crops, and the darkness that embraces your body.

My father tried to stop me, but he was afraid when my voice changed, they saw how the night was coming over me, and they realized they were alone and fear was with them.

I was there, waiting for their arrival, hidden, I watched how the great river brought them, how they moved their fins, those houses cut the water and advanced slowly until they stopped, and the wind blew without strength, like a defeated god.

Doors opened, canoes came down and hit the water, then men covered with clothes came out, they also covered their heads, they carried hand lances, one of them with dark clothes like a shaman carried crossed sticks like warriors, he knelt down and put his face on Pachamama.

I wanted to run to warn my people, but I stopped when I saw them arrive, they came out like ants, everywhere, they received the strangers, they were dressed with their festive ornaments, their best necklaces, their shiny stones, gifts from Pachamama.

The great cacique spoke in the native language, he welcomed them in the name of all the gods, but they did not see the grimace of the man in the long dress who drew a cross with his hand on his chest and looked up, the other man dressed in fur was receiving the gifts.

My voice was no longer heard, my people only listened to the strange language, their music enchanted them, it clouded their understanding, then they took advantage to take the women, the men were given spicy drinks to cheer them up and confuse them, then they took away the shiny stones, but they wanted more, they wanted to know where they got them.

I did not want to see anymore and I went into the jungle, I wanted the gods to talk to me, to tell me the truth, what I could do to help, I returned to my village after several moons, I found my mother, she was crying together with my brothers.

—Son, you were right, your words were true, your father is now dead, the Shaman and the chieftain were sacrificed, now there is a cross where we had our idols, they say we must worship a god we don't know, they have handed out shiny pieces that steal our spirits and they want to know where we get the shiny stones from, they kill our men with their short spears, they force them to work for them, son, you have to run away! Take the truth to other villages, go, speak in the different languages to the warriors, and tell them the truth about those who break the waters, who are breaking our lives, who are taking our land from us.

—Maybe it is not a too late mother, the warrior chiefs will resist, may the gods be with me.


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