Three bullets and a life | Story [Eng - Spa]

Three bullets and a life

This story was not told to me, I lived it first hand. At that time when the streets were made of sand and it was dusty when I arrived home. Some would be surprised, but it is something typical of the third world: It is as common as the sale of oil bags or water pipes to wash clothes.

I can't forget those sandy roads, which I walked with him. Román lived at the end of the neighborhood, almost where the sun rises. Who would have thought that in such a humble house, of raw bricks and a tin roof, would house such a wonderful human being. I never knew he was a friend until I met him; it was at one of those parties where they drank aguardiente until dawn and prepared bone soup for the hangover.

There we exchanged glances and he smiled at me. I thought he was going to flirt with me (indeed he did, although he denies it) but we ended up talking for hours and hours in a friendly way. From then on we were inseparable.

Thirt world countrys

Source Pixabay.

Separador

On one of those hangover mornings from the weekend party, Patricio showed up on his new motorcycle. Since he became a policeman he behaved like a complete jerk. Roman had a lot of patience for him because he was happy for him. They had known each other since they were kids and he knew he had never had anything. When you grow up on a tin ranch with 3 other brothers you have to figure out how to get by.

It was the furthest he had been able to go on his own and being a policeman was a considerable improvement, if you take into account the fact that none of his siblings progressed; they barely finished elementary school.

Separador

Hard work

Source Pixabay.

So they opted for blue-collar jobs to make a living. Patricio was the exception; finishing his studies at the point of heavy labor in a construction site a few kilometers from where he lived. When he graduated from the police academy, his family was proud of him. He was the first to graduate from more than just high school.

He walked through the door that day, he was so proud. I just looked at him out of the corner of my eye and said nothing, to avoid conflict. I didn't hate him, but he and I never hit it off. I was going to college and studying engineering. He settled for being a policeman. He thought he would make a quick buck that way. It is not in me to keep quiet about such issues. Corruption should not be tolerated. That is why we lived in constant verbal warfare because I did not tolerate his wrongdoings. I knew that sooner or later something would go wrong.

Separador

Debs

Source Pixabay.

Apart from bragging about his new acquisition, he invited us to a party to be held at a nearby club for the coming weekend. There he assured Román that he would get him a job, as he was in a hurry with some debts he had pending.

I objected of course; it was not a good idea to accept a job from him and I did not want to go to another party. But Román begged me and I agreed. I knew he was desperate, and I wasn't going to leave him alone. Me sentía en deuda con él, porque cuando más lo necesitaba él estaba para mí.

The day arrived and I showed up at Román's house ready. I just had to wait for Patricio, who soon arrived. I meanwhile felt a lump in my throat because I had a bad feeling. I told Román about it and he told me to relax because it was just a prejudice I had, but that didn't calm me down.

Separador

Party

Source Pixabay.

The party was in full swing when we arrived. There was alcohol everywhere and cigarette smoke was choking. It was a sprawling place with a pool and green areas and we headed towards the latter to talk to Patricio's friend. He would be no less than 50 years old but he was trying hard to look younger. He did not inspire absolute confidence in me.

I let them talk to each other and moved away to a clearer area. I felt much better and started dancing to the music. Half an hour had passed when I heard a commotion, followed by a couple of shots and laughter. It was Patricio firing shots in the air in celebration.
I thought he was an irresponsible idiot and turned to give him his reprimand.

Separador

The gun

Source Pixabay.

Separador

I hadn't gotten to where they were when I heard a third shot followed by screams of fear. I don't know why but I knew. So I ran as fast as I could and saw him: it was Román lying on the ground with a shot in his chest. I flew to his side and with my hands, I tried to stop the blood. I squeezed his chest as hard as I could while screaming hysterically for help.

Many tried to come closer but I prevented them from doing so, I thought they wanted to separate me from him. It wasn't until the medical staff arrived that I reacted.

They did what they could, but it was too late? Roman died that morning next to me.

Two years have passed and I am in my room with my injector at hand. They try to make me get over it, but I can't, I still see his face and the smile with which he said goodbye to me. If I die I wouldn't care, because I know he is waiting for me on the other side and I will accompany him to torment Patrick, as he claims he does every night.

Made on Canva pro

I hope you liked my first story, you can leave your comments and suggestions to improve my content on the platform. Thank you very much in advance. A warm embrace.


Spanish


Tres balas y una vida

Esta historia no me la contaron, la viví de primera mano. En esa época en que las calles eran de arena y llegaba polvorienta a mi casa. Algunos se sorprenderían, pero es algo típico del tercer mundo: Es tan común como la venta de bolsas de aceite o pipas de agua para lavar la ropa.

No puedo olvidar aquellos caminos de arena, que caminaba con él. Román vivía al final del barrio, casi a donde nace sol. Quién diría que en una casa tan humilde, de ladrillos sin frisar y techo de lata albergaría a un ser tan maravilloso. Nunca supe que era un amigo hasta que lo conocí; fue en una de esas fiestas donde bebían aguardiente hasta el amanecer y se preparaba sopa de hueso para la resaca.

Allí cruzamos miradas y me sonrió. Pensé que iba a coquetearme (efectivamente así fue aunque él lo niegue) pero terminamos hablando por horas y horas de manera amistosa. A partir de ahí fuimos inseparables.

Barrios en el tercer mundo

Fuente Pixabay.

Separador

En una de esas mañanas de resaca por la fiesta del fin de semana apareció Patricio en su nueva moto. Desde que se volvió policía se comportaba como un completo imbécil. Román le tenía mucha paciencia, porque estaba contento por él. Se conocían desde niños y sabía que nunca había tenido nada. Cuando se crece en un rancho de lata con otros 3 hermanos hay que ver como apañárselas.

Era lo más lejos que había podido hacer por sí mismo y ser policía era una mejora considerable, si se toma en cuenta el hecho que ninguno de sus hermanos progresó; a duras penas terminaron la primaria.

Separador

Trabajo pesado

Fuente Pixabay.

Así que optaron por trabajos de obreros para ganarse la vida. Patricio fue la excepción; terminando sus estudios a punta de trabajos pesados en una construcción a unos kilómetros donde vivía. Cuando se graduó de la academia de policía, su familia estaba orgullosa de él. Era el primero que se graduaba de algo más que la secundaria.

Ese día cruzó la puerta muy campante, se sentía orgulloso. Yo solo lo miraba de reojo y no decía nada, para evitar conflictos. No lo odiaba, pero él y yo nunca congeniamos. Yo iba a la universidad y estudiaba ingeniería. Él en cambio se conformo con ser policía. Creía que así haría dinero rápido. No está en mí callarme respecto a esos temas. La corrupción no debe ser tolerada. Por eso vivíamos en constante guerra verbal, porque no toleraba sus malas acciones. Sabía que tarde o temprano algo saldría mal.

Separador

Deudas por pagar

Fuente Pixabay.

Aparte de presumir su nueva adquisición, nos invitó a una fiesta que se haría en un club cercano para el próximo fin de semana. Allí le aseguró a Román que le conseguiría empleo, pues estaba apurado con algunas deudas que tenía pendientes.

Yo me opuse desde luego; no era una buena idea aceptar un trabajo de su parte y no quería ir a otra fiesta. Pero Román me suplicó y accedí. Sabía que estaba desesperado, y no iba a dejarlo solo. Me sentía en deuda con él, porque cuando más lo necesitaba él estaba para mí.

Llegó el día y me presenté en casa de Román lista. Solo a tocaba esperar a Patricio, que no tardó en llegar
en la camioneta de otro policía. yo mientras tanto sentía un nudo en la garganta porque tenía un mal presentimiento. se lo manifesté a Román y me dijo que me relajara porque era puro prejuicio que tenía, pero eso no logró calmarme.

Separador

Fiesta

Fuente Pixabay.

La fiesta estaba en pleno apogeo cuando llegamos. Había alcohol por todas partes y el humo de cigarrillos asfixiaba. Era un lugar extenso con piscina y áreas verdes y nos dirigimos hacia estas últimas para hablar con el amigo de Patricio. Tendría no menos menos de 50 años pero se esforzaba por aparentar menos. No me inspiraba absoluta confianza.

Los dejé hablar entre ellos y me alejé a un área más despejada. Me sentí mucho mejor y empecé a bailar al son de la música. Había pasado media hora cuando escuché un alboroto, seguidamente sonaron un par de tiros y risas. Era Patricio echando tiros al aire en forma de celebración.
Pensé que era un idiota irresponsable y me devolví para darle su reprimenda.

Separador

El arma

Fuente Pixabay.

Separador

No había llegado al lugar donde se encontraban cuando escuché un tercer tiro seguido de gritos de miedo. No sé porqué pero lo supe. Así que corrí lo más rápido que pude y lo vi: era Román estaba en el suelo con tiro en el pecho. Volé hasta su lado y con mis manos trataba de detener la sangre. Apretaba su pecho lo más fuerte que podía mientras gritaba histérica por ayuda.

Muchos trataron de acercarse pero yo lo impedía, creía que me querían separar de él. No fue si no hasta que llegó el personal médico que reaccioné.

Hicieron lo que pudieron, pero era demasiado tarde... Román murió aquella madrugada junto a mí.

Han pasado dos años y estoy en mi cuarto con mi inyectadora a mano. Pretenden que lo supere, pero no puedo, todavía veo su rostro y la sonrisa con la cual se despidió de mí. Si muero no me importaría, porque se que él me espera del otro lado y lo acompañaré a atormentar a Patricio, como él asegura que hace todas las noches.

Gracias por leer, hecho en Canva pro

Espero les haya gustado mi primer relato, pueden dejar sus comentarios y sugerencias para mejorar mi contenido en la plataforma. Muchísimas gracias de antemano. Un abrazo cordial.

H2
H3
H4
3 columns
2 columns
1 column
6 Comments
Ecency