Hispaliterario 11/ My meeting with Yara, Princess of Sorte [SPA-ENG]

The English version is below


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Hola hola, ¿cómo están? Sean bienvenidos a mí primera participación en un reto hispaliterario 😁 está vez vine invitada por @juniorgomez y pues como yo hago todo a las carreras hoy es el último día y no puedo invitar a nadie 😅

Pero no me quería quedar con las ganas, así que a todo escritor que me lea los animó a seguir a los amigos de @hispaliterario quienes siempre están publicando retos super interesantes ✨


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Pues bueno, un poco de contexto antes de pasar a mi participación. Desde hace un tiempo yo quiero escribir sobre la princesa María Lionza la cuál es una de nuestras leyendas más antigua la cual he notado que ha sido maltratada, utilizada y olvidada. Pero no solo quiero que quede en una historia. Mi idea es una novela, así que quiero aprovechar este reto para esbozar un poco mi idea.

Espero que sea de su agrado, pues todos mis cuentos los hago con la mayor dedicación 😊 sin más, pasemos al relato.


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En la más completa oscuridad escuché el sonido de gotas que caían a un estanque. No sentía calor ni frío, no había arriba o abajo simplemente sabía que existía.

Conforme iba recobrando la sensibilidad de mi cuerpo el sonido de las gotas cayendo se hacía más y más fuerte.

Avance entonces hacía allí. En alguna parte de mi mente, sabía que estaba en una cueva pero era extraño, mi cuerpo se movía por su propia cuenta sin que yo interviniera.

Luego de unos pasos, por fin vi aquel estanque iluminado de azul turquesa. Era la única fuente de luz en aquella oscuridad. Algo parecido al miedo pasaba por mi mente, pero mi cuerpo seguía moviéndose sin que yo pudiera intervenir.

Me agaché para tomar aquella agua, pero de pronto alguien me llamó en una lengua extraña, pero sabía que era a mí a quien le hablaba.

Mi cabeza no entendía las palabras, pero algo dentro de mí lo hacía.

"Princesa Yara, ya vienen"

"Ya lo sé. ¿Cuántos son?"

Aquellas palabras inentendibles salían de mi boca como si fuera el español que aprendí de niña. No sabía cómo pero mi conciencia se hizo más pequeña para poder entender lo que hablaba aquella voz.

"Son muchos… vienen caminando arrasando con todo árbol y río que se le cruza. Parece que quieren hacer lo mismo que en cumanagoto"

"Ya… pero no los vamos a dejar. Esta es nuestra montaña y son nuestras leyes"

Mi cuerpo se levantó y empezó a caminar acompañado de cerca del hombre que me hablaba. Luego de un rato vimos un resplandor y supe que aquella era la salida.


Pexels Suat Inan

Al salir, noté que el hombre que me acompañaba era hermoso. Su cuerpo moreno estaba cubierto de pinturas y símbolos. Su torso, su abdomen, sus piernas y brazos estaban bien formados. Su larga cabellera era negra azabache, al igual que sus ojos. Su nariz era grande y ancha, pero encajaba perfectamente con su cara semi-ovalada y su frente ancha.

Estaba ataviado con un taparrabos de piel negra. Iba descalzo y tenía zarcillos de plumas.

Ví que iba armado con un arco y una aljaba con flechas, pero por alguna razón no me intimidó. Me gire hacia la entrada de la cueva y tome mi propio arco, el cual era prácticamente de mi tamaño, mis flechas estaban terminadas con plumas de colores vistosos cómo el verde y el azul.

Me coloque el arco por encima de mi cabeza dejando que fuera mi torso el que lo sostuviera. Fue entonces que me dí cuenta que yo solo llevaba un taparrabos de un brillante color azul y una prenda que tapaba mis pechos del mismo color, pero era muy ligera y casi transparente.

Aquello me espantó, pero era como una sorpresa y vergüenza lejanos. Vi que mi piel era morena y estaba adornada con un montón de pinturas, mi cabello era absurdamente largo, casi tocaba el suelo y era, al igual que el de mi compañero, de un negro absoluto y brillante.

Yo lideraba la marcha y sabía por instinto que partes del camino debía pisar y cuáles no. El terreno estaba lleno de ramas, hojas y materiales que podían dañarme pero mis pies, aunque delicados, eran increíblemente resistentes.

Subíamos por una colina a través de un camino invisible para quien no lo conociera. Finalmente llegamos a un claro y pude ver cuál era la amenaza de la que hablaban.

Eran hombres blancos como la leche de los cocos. Llevaban aquellas ropas de piedra que no permitían el paso de las flechas ni los dardos de las cerbatanas. Sus cabellos eran amarillos, sus ojos verdes, e incluso desde aquella distancia segura, podía oler el hedor que arrastraban con ellos.


Pexels Av Raw

Pero lo que más me llamaba la atención eran los animales que los acompañaban, dantas gigantes y sin trompas que sólo transmitían bondad y ternura en su mirada.

Las mariposas azules comenzaban a arremolinarse a mí alrededor y sabía que era la forma de la montaña de avisarme del peligro.

En aquella lengua extraña le dije a mi acompañante

"Son demasiados. Si intentan atacarnos será una matanza. El jefe Tamanaco nos advirtió de sus cerbatanas que escupen fuego y trueno. Pero la tierra me dice que sus animales no suponen peligro. Hay que traerlos a nosotros"

"Yara ¿Estás loca? Esos demonios dan muerte a todo lo que se mueva"

Lo miré fijamente con enojo y rápidamente bajo su cabeza en señal de disculpa

"Akbal entiendo tu preocupación, pero yo debo abogar a qué este problema se solucione con paz, unos cuantos rehenes nos vendrían bien. Pero tengo que hablar con "ella"

El hombre llamado Akbal me vio con una súplica en sus ojos. Con la voz teñida por el miedo me dijo

"Princesa Yara, por favor no lo haga. Quizás tuvimos suerte esa vez, pero si el monstruo que habita en usted despierta, será el final de todo, para todos"

Mi cuerpo una vez más se movió sin que se lo ordenará. Me acerque a él y gentilmente levanté su cabeza para darle un beso en su frente al tiempo que le decía

"Debes confiar en mí. Yo soy tu reina y se que es lo que debo hacer"

De nuevo nos pusimos en marcha. Bajamos por el camino invisible y llegamos nuevamente a la entrada de la cueva. Deje mis armas en la puerta y antes de entrar, sentí que Akbal me tomaba de la mano. Me gire y vi su rostro preocupado que me decía

"Aunque mi tarea fuera en un principio tratarte como una prisionera peligrosa, la montaña te eligió como su princesa. Si no tienes razón y morimos, lo haré feliz de saber que al servirte, le serví también a mí tierra"

Le sonreí confiada y le dije

"Si todo sale bien, no solo seré la princesa de la montaña, seré la reina de todos los jefes"


Pexels J Surianto

Apreté su mano por unos segundos y luego entré a la cueva.

La oscuridad me engulló de nuevo, pero de la misma forma en la que salí, sabía cuál era el camino hasta el estanque.

Una vez allí, me arrodillé y comencé a pedirle a los dioses que escucharán mi súplica. Me incline hacia la superficie del agua iluminada y vi mi reflejo.

Mi cara estaba maquillada con pinturas rojas y negras en mis ojos y mis mejillas. Tenía una corona de flores amarillas, azules y rojas, una ramita muy fina me atravesaba la nariz.

Mis ojos eran verdes y los reconocí de inmediato pero de pronto otros ojos, más grandes y fríos me devolvían la mirada.

Fue una especie de conexión hipnótica, pero algo estaba saliendo de mi cuerpo y se materializa en las profundidades del estanque.

Antes de que pudiera hacer algo más, una serpiente gigante se irguió por encima del agua y me miraba fijamente cara a cara.

Escuché claramente mi propia voz saliendo de la serpiente llamándome con un tono ronco y burlón

"Yara.. finalmente viniste a mi"

Mi corazón latía fuertemente en mi pecho, la serpiente me veía con sus ojos fríos y su lengua me acariciaba la cara.

Antes de que pudiera responder, la bestia abrió su boca para comerme.


Pexels Jan Kopiva

Me levanté con un grito de terror y vi que estaba de vuelta en mi habitación.

La tele estaba apagada, las cortinas abiertas por dónde se colaba la fría luz de una mañana brumosa.

Sentí como mi hermana pateaba mi colchón desde la cama de abajo mientras me decía.

"Anda a gritar a otro lado. A mí no me estés parando por tus sueños raros"

Me abracé aún jadeando y miré por la ventana para tratar de calmarme. Los bloques multicolores de mi parroquia me aseguraron que estaba en mi mundo, a salvo.

"Bueno" me dije a mi misma "Al menos no hay anacondas gigantes en Caracas"

Aquellos sueños se habían repetido durante semanas desde que en una conversación normal con mi tío salió el tema de María Lionza, la princesa de la montaña de Sorte en Yaracuy.

Pero en la historia que me contó, no decía nada de que la princesa Yara hubiese combatido contra los españoles.

Después de la primera pesadilla, pensé que mi cerebro había ligado los contenidos de mis clases de historia, pero luego de quinta comencé a pensar que no se trataba solo de eso.

Ahora cada vez que pasaba por la Av. Francisco Fajardo y veía la estatua de María Lionza montada en su danta, digna y fuerte, sentía un escalofrío de anticipación que recorría todo mi cuerpo.

Algo estaba pasando pero no tenía la menor idea de que se trataba de la reina de Sorte llamándome desde lo más profundo de su historia.


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English

Hello hello, how are you? Welcome to my first participation in a hispaliterario challenge 😁 this time I came invited by @juniorgomez and since I do everything on the run today is the last day and I can not invite anyone 😅

But I didn't want to be left wanting, so to every writer who reads me I encourage you to follow the friends of @hispaliterario who are always publishing super interesting challenges ✨.

Well, a bit of context before I move on to my participation. For some time now I have wanted to write about the princess Maria Lionza which is one of our oldest legends which I have noticed has been mistreated, used and forgotten. But I don't want it to remain just a story. My idea is a novel, so I want to take advantage of this challenge to outline a little of my idea.

I hope you like it, because I do all my stories with the greatest dedication 😊 without further ado, let's move on to the story.


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In complete darkness I heard the sound of drops falling into a pond. I felt neither hot nor cold, there was no up or down, I just knew it existed.

As my body regained its sensibility, the sound of the falling drops became louder and louder.

So I moved forward. Somewhere in the back of my mind, I knew I was in a cave but it was strange, my body was moving on its own without my intervention.

After a few steps, I finally saw that turquoise blue illuminated pond. It was the only source of light in that darkness. Something like fear passed through my mind, but my body kept moving without me being able to intervene.

I bent down to drink that water, but suddenly someone called out to me in a strange language, but I knew it was me he was talking to.

My head did not understand the words, but something inside me did.

"Princess Yara, they're coming"

"I know. How many are there?"

Those unintelligible words came out of my mouth as if it were the Spanish I learned as a child. I didn't know how but my conscience became smaller so I could understand what that voice was saying.

"There are many of them... they come walking, destroying every tree and river that crosses their path. It seems that they want to do the same as in Cumanagoto".

"But we are not going to let them. This is our mountain and these are our laws"

My body got up and began to walk accompanied closely by the man who was talking to me. After a while we saw a glow and I knew that this was the exit.


Pexels Suat Inan

As we left, I noticed that the man who accompanied me was beautiful. His brown body was covered with paintings and symbols. His torso, abdomen, legs and arms were well formed. His long hair was jet black, as were his eyes. His nose was large and broad, but it matched perfectly with his semi-oval face and broad forehead.

He was dressed in a black leather loincloth. He was barefoot and had feather tendrils.

I saw that he was armed with a bow and a quiver of arrows, but for some reason I was not intimidated. I turned towards the entrance of the cave and took my own bow, which was practically my size, my arrows were finished with feathers of bright colors like green and blue.

I placed the bow above my head, leaving my torso to hold it. It was then that I realized that I was only wearing a bright blue loincloth and a garment that covered my breasts of the same color, but it was very light and almost transparent.

That frightened me, but it was like a distant surprise and embarrassment. I saw that my skin was brown and adorned with a lot of paints, my hair was absurdly long, almost touched the ground and was, like my partner's, of an absolute and shiny black.

I was leading the way and knew by instinct which parts of the path to tread and which not to tread. The terrain was full of branches, leaves and materials that could hurt me but my feet, though delicate, were incredibly resilient.

We were climbing up a hill through a path that was invisible to anyone who didn't know it. Finally we came to a clearing and I could see what the threat they were talking about was.

They were men as white as coconut milk. They wore those stone clothes that did not allow the passage of arrows or blowgun darts. Their hair was yellow, their eyes green, and even from that safe distance, I could smell the stench they carried with them.


Pexels Av Raw

But what struck me most were the animals that accompanied them, giant, trunkless tapirs that conveyed only kindness and tenderness in their gaze.

The blue butterflies were beginning to swirl around me and I knew it was the mountain's way of warning me of danger.

In that strange language I said to my companion.

"There are too many of them. If they try to attack us it will be a slaughter. Chief Tamanaco warned us of their blowguns that spit fire and thunder. But the land tells me that their animals pose no danger. They must be brought to us"

Yara Are you crazy? Those demons kill anything that moves"

I stared at him angrily and quickly lowered his head in apology.

"Akbal I understand your concern, but I must advocate that this problem be solved peacefully, a few hostages would be good for us. But I have to talk to "her".

The man called Akbal looked at me with a plea in his eyes. With his voice tinged with fear he said to me.

Princess Yara, please don't do this. Maybe we were lucky that time, but if the monster in you wakes up, it will be the end of everything, for all of us"

My body once again moved without my command. I approached him and gently lifted his head to give him a kiss on his forehead as I said.

"You must trust me. I am your queen and I know what I must do".

Again we were on our way. We went down the invisible path and arrived again at the entrance of the cave. I left my weapons at the door and before I entered, I felt Akbal holding my hand. I turned around and saw his worried face saying to me.

"Even if my task was to treat you as a dangerous prisoner at first, the mountain chose you as its princess. If you are not right and we die, I will be happy to know that in serving you, I served my land as well".

I smiled confidently and said

"If all goes well, I will not only be the princess of the mountain, I will be the queen of all the chiefs"


Pexels J Surianto

I squeezed his hand for a few seconds and then entered the cave.

The darkness engulfed me again, but the same way I came out, I knew the way to the pond.

Once there, I knelt down and began to ask the gods to hear my plea. I bent down to the surface of the illuminated water and saw my reflection.

My face was made up with red and black paints on my eyes and cheeks. I had a crown of yellow, blue and red flowers, a very thin twig across my nose.

My eyes were green and I recognized them immediately but suddenly other eyes, bigger and colder, were staring back at me.

It was a kind of hypnotic connection, but something was coming out of my body and materializing in the depths of the pond.

Before I could do anything else, a giant snake rose above the water and was staring at me face to face.

I distinctly heard my own voice coming out of the snake calling out to me in a hoarse, mocking tone.

"Yara... you finally came to me".

My heart was pounding in my chest, the snake was watching me with its cold eyes and its tongue was caressing my face.

Before I could respond, the beast opened its mouth to eat me.


Pexels Jan Kopiva

I got up with a scream of terror and saw that I was back in my room.

The TV was off, the curtains open to let in the cold light of a misty morning.

I felt my sister kick my mattress from the bottom bed as she said.

"Go scream somewhere else. Don't aweke me because of your weird dreams".

I hugged myself still panting and looked out the window to try to calm down. The multicolored blocks of my parish assured me that I was in my world, safe.

"Well," I said to myself, "At least there are no giant anacondas in Caracas"

Those dreams had been repeated for weeks since a normal conversation with my uncle brought up the subject of Maria Lionza, the princess of the mountain of Sorte in Yaracuy.

But in the story he told me, he said nothing about Princess Yara having fought against the Spaniards.

After the first nightmare, I thought that my brain had linked the contents of my history classes, but after fifth grade I began to think that it was not just that.

Now every time I passed by Francisco Fajardo Avenue and saw the statue of Maria Lionza riding her danta, dignified and strong, I felt a shiver of anticipation running through my body.

Something was happening but I had no idea that it was the queen of Sorte calling me from the depths of her history.


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