Enamorada del muro - In love with the wall

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Desde que comenzó el trabajo desde casa me he tomado la costumbre de salir a caminar unos minutos todos los mediodías, después del almuerzo. Eso por supuesto, si el clima lo permite. Generalmente el frío no me acobarda a menos que sea extremo y eso en la húmeda y templada Buenos Aires difícilmente ocurra. Si llueve si suspendo, no me gusta mojarme con la lluvia.

Dado que el vecindario donde vivo tiene mucha historia y está totalmente construido por casas similares de dos plantas, enmarcadas por pasajes y calles tranquilas, la caminata siempre es placentera, tratando de descubrir a cada paso cosas nuevas e interesantes. Aunque parezca que caminar siempre por las mismas calles tiende a ser aburrido, les puedo asegurar que no, que en cada caminata se descubren cosas nuevas, como esta enredadera que observé hace unos días.

Probablemente la he visto antes, eso es seguro ya que no crecen de un día para el otro, pero también es probable que en ocasiones anteriores su color predominante fuera el verde, y como por aquí muchos vecinos tienen enredaderas, esta sería una más y no había reparado en ella.

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Pero ahora estamos en otoño y los colores de varios tipos de árboles y plantas cambian y se transforman en otros que en ocasiones como esta sorprenden y alegran.

Esta planta a la que llamo enamorada del muro a falta de otro nombre que se me escapa por ignorarlo, es una enredadera o trepadora que se adhiere a las paredes para crecer sin interrupción, luce en estos momentos varios tonos de rojos, violetas y ocres, sus ramas han invadido la propiedad vecina. Una explosión de colores para admirar.

Siempre hay cosas para descubrir, por eso me gusta el barrio y si alguna vez me mudo seguramente lo extrañaré. Más de 30 años viviendo aquí donde mis hijos crecieron y donde echamos raíces, tan fuertes como las de la enredadera que se enamora de las paredes.




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Since I started working from home, I have made a habit of going for a walk for a few minutes every noon, after lunch. That of course, weather permitting. Generally, the cold does not intimidate me unless it is extreme and that in humid and warm Buenos Aires hardly happens. If it rains if I fail, I don't like to get wet in the rain.

Since the neighborhood where I live has a lot of history and is entirely made up of similar two-story houses, framed by quiet passages and streets, the walk is always pleasant, trying to discover new and interesting things at every step. Although it seems that always walking through the same streets tends to be boring, I can assure you that no, that in each walk new things are discovered, like this vine I observed a few days ago.

I've probably seen it before, that's for sure since they don't grow from one day to the next, but it is also likely that on previous occasions their predominant color was green, and since around here many neighbors have vines, this would be one more and not he had noticed her.

But now we are in autumn and the colors of various types of trees and plants change and transform into others that on occasions like this surprise and delight.

This plant that I call in love with the wall for lack of another name that escapes me because I ignore it, it is a vine or climber that adheres to the walls to grow without interruption, it currently displays various shades of reds, violets and ocher, its branches have invaded neighboring property. An explosion of colors to admire.

There are always things to discover, that's why I like the neighborhood and if I ever move I will surely miss it. More than 30 years living here where my children grew up and where we put down roots, as strong as those of the vine that falls in love with the walls.


Las fotografías son de mi propiedad excepto las que menciono la fuente.
The photographs are my property except those mentioned by the source.

Héctor Gugliermo
@hosgug




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